miércoles, 27 de agosto de 2014

Ética con los animales

Por Matias S. H., Mauro Lirussi y Araceli Tatarczuk

¿Qué es el sensocentrismo?

Para poder desarrollar la ética del sensocentrismo, empezaremos por definir algunos conceptos básicos, como ética y moral.
La moral son las reglas o normas por las que se rige el comportamiento o la conducta de un ser humano en relación a la sociedad (normas sociales), a sí mismo, y/o a todo lo que lo rodea. El concepto de moral se diferencia de la ética en que ésta última reflexiona racionalmente sobre los diversos esquemas morales con la finalidad de encontrar principios racionales que determinen las acciones éticamente correctas y las acciones éticamente incorrectas, es decir, busca principios absolutos o universales, independientes de la moral de cada cultura.
La ética es la rama de la filosofía que se ocupa del estudio racional de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y el “buen vivir”. Cómo se justifica racionalmente un sistema moral, y cómo se ha de aplicar posteriormente a nivel individual y a nivel social. Esto requiere la reflexión y la argumentación.
Una doctrina ética elabora y verifica afirmaciones o juicios determinados. Una sentencia ética, juicio moral o declaración normativa es una afirmación que contendrá términos tales como "bueno", "malo", "correcto", "incorrecto", "obligatorio", "permitido", etc., referidos a una acción, una decisión o incluso intenciones de quien actúa o decide algo. Cuando se emplean sentencias éticas se está valorando moralmente a personas, situaciones, cosas o acciones.
Se establecen juicios morales cuando, por ejemplo, se dice: "Ese hombre es malo", "no se debe matar", etc. En estas declaraciones aparecen los términos "malo", "no se debe", etc., que implican valoraciones de tipo moral.
La ética sensocéntrica o sensocentrismo es un planteamiento ético que sostiene que todo ser con capacidad para sentir (sintiente), es decir, que cuenta con un sistema nervioso central merece consideración moral. El sensocentrismo afirma que la existencia de tales sensaciones conlleva la existencia de intereses; interés en evitar sensaciones negativas (como el dolor) e interés en experimentar sensaciones positivas (como el placer).
La ciencia reconoce que los individuos con sistema nervioso central tienen capacidad para sentir dolor y placer en el cerebro en forma de experiencias conscientes. En el sensocentrismo, todos los seres con esta capacidad son llamados sintientes y se los considera moralmente importantes por derecho propio. Sólo los seres sintientes tendrían valor intrínseco y relevancia moral, mientras que otros seres vivientes tendrían valor instrumental. 
El 7 de Julio de 2012 un prominente grupo internacional de neurocientificos cognitivos se dieron cita en la Universidad de Cambridge (Reino Unido) para celebrar la Francis Crick Memorial Conference 2012 , que trató sobre la conciencia en los animales humanos y no humanos; en presencia del científico Stephen Hawking, dieron a conocer la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia (Cambridge Declaration on Consciousness), en la cual se reconoce que los animales no humanos tienen conciencia. Hasta donde se conoce sólo existen animales en este grupo, aunque algunos animales como las esponjas no presentan consciencia al no poseer tejidos nerviosos.
“El sensocentrismo no es más que una pequeña modificación de la ética tradicional, se extiende la preocupación moral más allá de los seres humanos, sólo a nuestros primos más cercanos, los animales sensibles.” Enciclopedia de los derechos animales.
Asumir la ética sensocentrista tiene como consecuencia práctica el seguir un estilo de vida que respete a los demás individuos sintientes.
El veganismo es un estilo de vida que rechaza el consumo de productos de origen animal en todos los ámbitos de la vida para no perjudicar a otros individuos sintientes. Básicamente, el veganismo al volver practica la ética sensocentrista, rechaza el sufrimiento evitable, tanto humano como animal, de manera directa e indirecta (a través de rechazar o sabotear actividades que involucren el sufrimiento de seres sintientes, como el consumo de carne, el circo con animales, cualquier forma de maltrato animal, y hasta productos donde se exploten humanos.
Para evitar la explotación y la crueldad hacia los seres sentientes, el veganismo (coherente) se traduce a grandes rasgos en las prácticas siguientes:
*Alimentación: los veganos siguen una alimentación sin sustancias de origen animal, es decir, no se alimentan con productos como los lácteos, huevos, carnes (desde la tradicional carne vacuna hasta pescados, mariscos, reptiles, entre otros).
*Vestimenta y otros usos: los veganos rechazan los tejidos y  materiales de origen animal (plumas, cueros, pieles,  etc.).
*Ocio: los veganos rechazan los espectáculos en los que se usan animales (circo, corrida de toros, rodeo, parque acuático, etc.).
*Productos probados en animales: los veganos evitan productos elaborados mediante experimentación animal (determinados cosméticos, comestibles industrialmente procesados, etc.), promoviendo alternativas a los mismos.
*Compraventa: los veganos rechazan la compraventa de animales, pues rechazan los maltratos dentro de los criaderos animales. Dicho sentido de propiedad y explotación es usualmente comparado con el esclavismo en sociedades primitivas.
*Consumo de productos de explotación humana: un vegano coherente que lleve a la práctica la ética sensocentrista evita la compra de productos que sabe que involucran explotación humana o esclavitud infantil,  marcas como Nike o Converse  son conocidas por la explotación infantil en países subdesarrollados donde tienen sus industrias para emplear mano de obra barata; un vegano coherente rechaza también dichos productos.

Diferencias: Vegetarianismo-Veganismo


  El vegetarianismo es el régimen alimentario que tiene como principio la abstención de carne y todo alimento que provenga de un animal, como la gelatina o la grasa. La dieta vegetariana no puede contemplarse sólo en términos de nutrición, sino que también conforma una actitud y estilo de vida, ya que es probable que un vegetariano rechace otras formas de utilización de los animales para producir bienes de consumo y/o para la diversión humana al igual que puede tender a apoyar su dieta alimentaria por razones ecologistas y naturistas.
Dentro de la práctica vegetariana hay distintos tipos y grados. Las personas que no admiten ninguna ingesta de productos derivados de los animales (como el huevo o los lácteos) son denominadas vegetarianas estrictas o, en muchos casos, veganas, aunque el veganismo es más que una dieta. Aquellas que sí consumen leche se conocen como lactovegetarianas, aquellas que consumen huevos son denominadas ovovegetarianas y las que consumen huevos y leche ovolactovegetarianas.
Dentro del veganismo lo principal es la ética, mientras que para un vegetariano su actitud puede estar referida a una cuestión de salud o gusto.

 Empatía

  El  motor principal que impulsa al sensocentrismo, y por lo tanto al veganismo, es la empatía.
La empatía  es la capacidad cognitiva de percibir, en un contexto común, lo que otro individuo puede sentir.
La base neurológica de fenómenos empáticos como el bostezo proviene del área cerebral precuneo, situada en el lóbulo parietal superior. Por otra parte, se ha observado que un determinado tipo de neuronas, las neuronas espejo, solamente se activan cuando el mismo acto que realiza un primate lo efectúa otro que es observado por el primero. De forma análoga, en los humanos se activa la misma área cerebral, en el curso de una emoción, al observar a otra persona u animal en el mismo estado emocional. Así pues, la empatía describe la capacidad intelectiva de una persona u animal de vivenciar la manera en que siente otra persona; posteriormente, eso puede llevar a una mejor comprensión de su comportamiento o de su forma de tomar decisiones. Es la habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás poniéndose en su lugar, y responder correctamente a sus reacciones emocionales. Como tal es un sentimiento objetivo cuyo desarrollo requiere un cierto tipo de inteligencia. Quienes padecen autismo, síndrome de Asperger o determinadas psicopatías ven muy mermada esta capacidad cognitiva.

                         Algunos problemas del sensocentrismo

Sensocentrismo metafísico


Probablemente sin malas intenciones, pareciera frecuente que quienes adoptan el sensocentrismo (SC) tiendan a creer que se encuentran ante un sistema de ética indiscutible, basado en criterios no arbitrarios y objetivos. Por ejemplo, la atribución de objetividad podría encontrarse en afirmaciones tales como “frustrar intereses de seres sintientes es objetivamente malo”, “es malo que los seres sintientes sufran”, lo cual es falso comenzando por el hecho de que maldad y bondad son valoraciones abstractas -propias del pensamiento humano- totalmente ajenas a las propiedades naturales de las cosas. El carácter convencional de esa valoración tal vez quede más claro tras señalar que ni siquiera los humanos merecemos consideración moral de forma objetiva: la cualidad de “persona”, como sujeto de derechos y de deberes, no es una cualidad que pertenezca al hombre por derecho natural –ni por derecho divino-, sino que se da en la medida en que se relaciona con los planos políticos y jurídicos de determinada sociedad.

Discriminación

Por otro lado, es también común la afirmación de que el SC es el único sistema de ética que no discrimina, y a esto suele unirse la declamación de que la discriminación por especie – la que llaman “especismo”- es análoga a la discriminación (entre humanos) por sexo o etnia. Para empezar, discriminación es un concepto derivado de la ética humanista secular que no incluye nada fuera de los humanos, por definición; además, la discriminación en general se lleva a cabo todo el tiempo, aunque ciertos tipos de discriminación se consideran inapropiados desde ciertos tipos de ética. Sin mencionar que el SC discrimina por sintiencia, dejando afuera alrededor del 90 % de las especies conocidas.
Aún concediendo que desde el SC (sensocentrismo) se entiende “discriminación” como el hecho de dejar fuera de la consideración moral a una especie no humana, ¿qué implicaría incluir todos los intereses de todos los ANH (animales no humanos) bajo el mismo respeto? Para no caer en la poco persuasiva consecuencia de que debamos preocuparnos por el bienestar de las ratas, algunos sensocentristas adhieren al gradualismo -por cierto, otra forma de discriminación-, que supone que sistemas nerviosos más desarrollados conllevan intereses más complejos y, por lo tanto, mayor relevancia moral. Pero tomado en serio de forma estricta, esto significaría que los intereses de los simios, elefantes, ballenas y otros tantos animales deberían tener mayor prioridad que los intereses de los animales de granja, a quienes normalmente se dirigen los mayores esfuerzos de protección (o “respeto”) de los sensocentristas.

Antropocentrismo

 Aún cuando los sensocentristas se manifiestan en contra del supuesto usual de que los seres humanos son la especie más elevada y, por tanto, más valiosa de todas, algunas de sus consideraciones sobre el comportamiento animal no parecen exentas de valoraciones humanistas, por ejemplo al preocuparse por la “violación” o el “asesinato” entre ANH. Sigue en pie la discusión –aclaro, entre sensocentristas- sobre el valor del acto de esterilizar mascotas, acto cuyos beneficios parecieran obviamente más deseables que la supuesta angustia o humillación que el animal pudiera sentir al haber sido sometido sin su consentimiento. Pero la discusión existe y no faltan los líderes de opinión sensocentristas en contra de la esterilización a fin de proteger a las mascotas de sentirse supuestamente ultrajadas.

Muerte sin sufrimiento

  Otro problema del SC es que, si bien el criterio de la “sintiencia” puede decirnos con bastante claridad a qué animales extender nuestra consideración moral, mientras los ANH no tengan conciencia de muerte –y hasta donde sabemos, no la tienen-, no habría ningún interés a frustrar en el acto de matar un animal sin causarle sufrimiento. O, yendo más lejos, la extinción de una especie animal debería ser un hecho deseable para un sensocentrista estricto, puesto que se les estaría evitando todo el sufrimiento posible. A la mayoría de los vegetarianos no nos gusta la idea de que se maten animales, pero la manera de justificar que esto sea malo no parece encontrarse en los ANH ni en su sintiencia.

Conclusiones

Para sostener que no deberíamos explotar a los ANH no es necesario defender una posición realista moral que afirme la existencia de prescripciones objetivamente válidas. Quisiéramos dejar en claro que el hecho de abandonar la pretensión de objetividad no tiene como consecuencia inevitable caer en el relativismo moral, puesto que aceptamos el carácter convencional de nuestra propuesta, así como la variabilidad de los valores éticos, pero es por esto mismo por lo que creemos que los valores son perfectibles.
Fuera de la metafísica, no hay nada ni nadie con valor intrínseco y que, por lo tanto, merezca consideración moral de forma objetiva. Además de que no es obligación de la ética considerar a los ANH, menos lo es por la “sintiencia” de aquéllos, puesto que gran parte de los valores que tiene en cuenta la ética transcienden la animalidad.

No podemos (los vegetarianos) pensar que tenemos razones incuestionables para fundamentar nuestra práctica, pero basándonos en argumentos como la insostenibilidad económica de la ganadería, el impacto ambiental de la misma, y lo prescindible de los alimentos de origen animal para la nutrición humana, creemos que tenemos razones relevantes para afirmar que la utilización de animales como recursos es innecesaria y, luego -mediante la proposición de que se considere valioso en humanos la capacidad de sensibilidad hacia el sufrimiento y muerte de otros animales-, calificar aquella utilización innecesaria como reprobable.

1 comentario:

  1. Lo de la muerte y el sufrimiento se puede contraargumentar así:

    Los ANH tienen intereses en seguir viviendo por lo que matarlos sería frustrar sus intereses y esto perjudica su libertad y/o se los perjudica a ellos.

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